jueves, 27 de febrero de 2014

Nubes grises

Y así cuando estuve
frente a ti, esclavo
sumiso de tus pasiones
muerte de tu silencio gris,
levante mi mano
para cortar las nubes
reclamando un duelo
entre tu espada
y mi pluma.

No amanece sin mis manos
la noche opaca de tu razón
mutila los desengaños
perpleja entre vanidades
sueños impropios
anhelos de los incautos
pobres de corazón.

Perderás viviendo
tus esperanzas viles
de conquistar el templo
la mujer de Dios
que entre mortales
vive, quitando vidas
donando piedras
a quienes caminan
sin amor.


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