domingo, 11 de mayo de 2014

Enfermos de amor

Ya no me importa que haga frío
afuera dormirán tus recuerdos,
y tu mirada incandescente
la de los sueños marchitos
no volverá a mirarme
a devorarme las ganas, la vida.

Es que tu voz colmada de soledades
de entidades sin presencia
te cargó de esquizofrenia
de olvidos durante el desayuno,
con tu mirada vacía nos abrazamos
mientras te retiraban en silencio.

Voy a regar tu corazón con mis lágrimas
y allí donde el primer brote renazca
nos encontraremos, otra vez,
tú, amando mis alucinaciones
yo, encontrándote en cada ser
impredecible de tu enfermedad.




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