sábado, 9 de noviembre de 2013

Cada noche

Parece Quiroga haber escrito mis días;
mi almohada no suele detenerse
y entre noches de ansiedades
es capaz de devorarme lentamente.

La sentí tan confidente
entregándome por completo
los misterios, mis secretos
cada rincón de mis silencios.

Ni un error causo su burla
o del acierto una sonrisa
ella soportó  mis temores
aceptando cada lágrima.

Tanto ha de saber de mí
al encontrarnos cada noche
percibo ese olor a escalofrío
solo aguarda  mis palabras.

Ya no puedo así exponerme
o aceptarme  vulnerable
hasta el insomnio de mis días
parece algo demasiado amable

Si apareciera ese diminuto insecto
procurando devorarme las neuronas
ni al incendiar sus finas plumas, aún,
he podido escapar de mi conciencia.


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