martes, 24 de septiembre de 2013

Prohibido fumar

Una caja sin vida, vacía
una clínica sin pacientes
una enfermedad sin huésped
una cura para ninguna enfermedad.

Animado por  el viento
procuró seducirte
llegar dentro de ti
poseerte hasta la muerte.

El quiere convencerte
apagando tus pulmones;
encendido en manos amigas
que te invitan a besarle.

Esa sensación diferente
todas aquellas sustancias;
están engañando tu mente
y tú buscas la siguiente caja.

Otra vez ya no lo sientes
acostumbrado a la mentira
que te dieron en las manos;
tu hermano ha muerto.

No lo sabías, o sí;
el humo que te acaricia,
el que consumes a diario;
a él lo estaba aniquilando.

Es verdad, pretendía no saberlo
pensé que estaba bromeando;
siempre tosía en silencio
cuando yo estaba fumando.

Me cuidó desde pequeños
me explico de esta quimera;
yo no lo estaba escuchando,
por qué murió mi hermano.

El fumó desde muy joven
y aprendió de su adversario
hasta que tú naciste
día en que juró dejarlo.

Sus pulmones se enfermaron,
continuó su enfermedad;
el quería defenderte,
que dejaras de fumar.

Arriesgó sus días
explicándole a su familia,
que la única manera
era acercarse y hablar.

Eras su hermano
el tiempo no le importaba;
lo sentía necesario
aunque respirar de tu aliento
lo estuviera asesinando.


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