domingo, 15 de septiembre de 2013

Tiremos los dados

Jugué a buscar el camino
el frío incendió los versos;
una sed profunda de fuego
y el canto de una sirena.

Inundé mis ojos de noche
marchitando este cuerpo;
la hoguera de tus labios
el negro, lacio, de tus cabellos.

En el atardecer de una sonrisa
escribí el mejor poema de vos
mis manos atadas a la pluma
tu recuerdo un manuscrito.

Impusiste tú las reglas,
cambié de rumbo en el atlas
busqué tu amor en el Pacífico
necesito de tu brújula.

Despertar sin cielo azul
el sol, sólo un vestigio
tu voz, el sonido del viento
fui descalificado, doble seis. 


  
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